| HANNAH ARENDT | ||
| BIOGRAFÍA | ||
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(Fuente:
Wikipedia y elaboración propia)
Hija de padres judíos laicos, nació en Linden (hoy día parte de Hanóver) y creció en Königsberg (ciudad natal de su admirado precursor Emmanuel Kant) y Berlín. Estudió filosofía con Martin Heidegger en la Universidad de Marburgo, con quien tuvo una larga y esporádica relación romántica, lo que le valió críticas debido a las afinidades de él con el Partido Nacional Socialista. Durante uno de sus cortes de trato personal con Heidegger, Arendt se mudó a Heidelberg para escribir su tesis doctoral sobre el concepto de amor en el pensamiento de San Agustín, bajo la dirección del filósofo y psiquiatra existencialista Karl Jaspers. La tesis fue publicada en 1929, pero debido a su condición judía fue inhabilitada para el ejercicio de la enseñanza en universidades alemanas en 1933. Tuvo que trasladarse a París, donde conoció y entabló amistad con el crítico literario y místico marxista Walter Benjamin, y colaboró con la ayuda a refugiados judíos. Sin embargo, con la ocupación militar alemana de algunas partes de Francia que siguió a la declaración de guerra francesa durante la Segunda Guerra Mundial, y la deportación de judíos a campos de concentración, Hanna Arendt estuvo en el Campo de Gurs y tuvo que escapar de Francia. En 1940, se casó en segundas nupcias con el poeta y filósofo alemán Heinrich Blücher y en 1941 emigró a los Estados Unidos con la ayuda del periodista estadounidense Varian Fry. Allí formó activamente parte de la comunidad judía-alemana en Nueva York y escribió para el seminario Aufbau. Después de la Segunda Guerra Mundial, retomó el contacto con Heidegger y testificó a su favor en el proceso de desnazificación de Alemania. En 1951 se nacionalizó estadounidense. Falleció en 1975 y fue enterrada en el Bard College en Annandale-on-Hudson, Nueva York, donde su primer esposo, el filósofo Günther Anders enseñó muchos años. Sus aportaciones sobre la naturaleza de la política en el siglo XX siguen siendo de referencia por su originalidad, su honradez y su falta de retórica propagandística. En 'Los orígenes del totalitarismo' (1951), su obra más reconocida, sostiene que los totalitarismos se basan en la interpretación de la ley como «ley natural», visión con la que justifican la exterminación de las clases y razas teóricamente «condenadas» por la naturaleza y la historia. Otras obras suyas son 'La condición humana' (1958), 'Eichmann en Jerusalén' (1963), 'Hombres en tiempos sombríos' (1968), 'Sobre la violencia' (1970) y 'La crisis de la república' (1972). |
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