| LA DESHUMANIZACION DEL ARTE Y OTROS ENSAYOS DE ESTÉTICA | ||
| FICHA | ||
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Título:
LA DESHUMANIZACIÓN DEL ARTE. Y
OTROS ENSAYOS DE ESTÉTICA Autor: José Ortega y Gasset Editorial: Espasa Páginas: 201 Publicación: 1925 Lectura: 2007 |
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| COMENTARIO EDITORIAL |
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(Fuente: Contraportada del libro en su edición de 2007 en Espasa
– Colección Austral)
La deshumanización del arte constituye hoy un texto clásico, y uno de los más lúcidos en la historia del pensamiento estético español. Ligado directamente a la dinámica de los movimientos renovadores del arte que surgieron en la España de los años veinte, el texto de Ortega y Gasset ofrece unas perspectivas más amplias y entronca con la renovación de la estética y la historia del arte que había iniciado la tradición teórica e historiográfica alemana a finales del siglo XIX. La presente edición va precedida de un prólogo de Valeriano Bozal que, sin olvidar la carga polémica de los escritos orteguianos, y poniendo en relación esta obra con los restantes textos del filósofo dedicados al arte y la estética, nos descubre el significado de esa reflexión radical y fundamental que Ortega hace sobre los orígenes del arte, sobre la naturaleza de su imagen, sobre la índole de ese conocimiento, de ese sistema de signos que es el arte. Ofrecemos, además otros escritos que, como '¿Una exposición Zuloaga?', 'La Gioconda', 'Diálogo sobre el arte nuevo', 'Ensayo de estética a manera de prólogo' y 'Sobre la crítica del arte', permiten una mejor comprensión del pensamiento de Ortega y del debate artístico y estético en España. |
| COMENTARIO PERSONAL |
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‘La deshumanización del arte’ es un ensayo que deseaba
leer desde hace ya muchos años aunque, por un causa o por otra,
no lo había hecho hasta ahora (Agosto 2007).
En realidad, el volumen que he leído se titula ‘La deshumanización del arte y otros ensayos estéticos’ y es una recopilación hecha en la colección Austral de un serie de ensayos y artículos periodísticos sobre temas de arte y estética que incluyen, lógicamente, el ensayo que le da título y que es uno de los más famosos del autor. La forma en que los he leído es siguiendo el orden cronológico de aparición de esos artículos / ensayos (que no es exactamente el orden en que se proponen en el libro). Y creo que ha sido una opción acertada ya que, ‘La deshumanización del arte’ es el último en haber sido escrito y, en cierto modo, es el resumen y culminación de todos los anteriores. No es fácil resumir las ideas expresadas en el libro pero, lo intento: Ortega viene a decir que el arte nuevo (recordar que este ensayo se escribió en los años veinte) es un arte impopular, cosa perfectamente normal. Todos los nuevos movimientos artísticos han sido inicialmente impopulares. Sin embargo, en el caso del arte nuevo, es casi anti-popular. Eso es así, precisamente por la deshumanización. Ortega mantiene que a la hora de analizar una obra de arte hay que considerar dos planos: por una parte la realidad representada (pintada, escrita, etc), una realidad que puede ser, por ejemplo, una persona, un paisaje, una cosa. En cualquier caso, ese plano es ‘humano’ y transmite una vida y sentimientos humanos. El otro plano tiene que ver más con el mundo de las ideas, con la forma de entender e interpretar la realidad. De alguna manera, en este segundo plano es donde se encuentra realmente el arte. Ortega afirma que movimientos como el romanticismo o el naturalismo, llegaron a ser muy populares porque se centraban en el lado humano. La obra de arte era un mecanismo de embellecer esa experiencia esencialmente humana, experiencia transmitida de forma ‘realista’. Este es un tipo de arte al alcance de todo el pueblo, de ‘la masa’, de ahí su popularidad. Por el contrario, el arte nuevo se centra en el segundo plano, el de las ideas y, por tanto, es más complejo de entender y se encuentra su comprensión al alcance de unos pocos, de una élite, de ahí su impopularidad. Aparentemente, Ortega aprecia en el arte nuevo ese centrarse en el mundo de las ideas, en el verdadero arte, ese proceso que el denomina ‘deshumanización’. Sin embargo, parece no apreciar obras concretas, parece como que, en el fondo, lo que ha visto de arte nuevo hasta el momento de escribir el ensayo parece que no lo considera aún obras maestras o plenamente valiosas salvo por la intención. Parece pensar que ese arte nuevo aún se encuentra en su infancia y no ha producido todavía grandes obras. En concreto, parece no apreciar mucho el cubismo. El libro está escrito con el estilo de Ortega, un estilo muy literario, que cuida mucho la expresión, que ejemplifica, que propone comparaciones y metáforas, que está hecho, en fin, para ser leído. Y, con independencia de las ideas concretas, realmente es un placer leer a Ortega. En cuanto al contenido, decir que me parece muy interesante el análisis de Ortega, que creo que hay muchas ideas incisivas, originales y acertadas y que me ha hecho pensar y reflexionar sobre sus consecuencias y su aplicación, especialmente en el campo de la literatura. Sin embargo, y como ya he observado en otros libros de Ortega (y de filosofía en general), observo afirmaciones que, bajo un manto aparente de rigor o proceso deductivo, son realmente bastante gratuitas y poco justificadas. También observo simplificaciones sorprendentes, como las que le conducen a afirmar que el pueblo español es de tal forma, mientras que el germano es de tal otra. Y, sobre todo, he echado en falta una mayor explicación acerca de en qué debe consistir ese arte ‘deshumanizado’, cuál es, según los artistas del arte nuevo y quizá según el propio Ortega, el papel del arte si prescinde de las cosas y sentimientos humanos. El ensayo es brillante en la parte de análisis del arte antiguo, en la descripción de su ‘humanidad’, en la explicación de las características básicas del arte nuevo y el porqué de su impopularidad, pero al final, me faltan unas verdaderas conclusiones y orientaciones sobre cuál es el papel del arte, cómo debe ser el ‘verdadero’ arte. Creo que el propio Ortega no las tenía (ni lo pretendía) y que, incluso, consideraba que todavía esas conclusiones no habían sido halladas ni por los propios artistas del arte nuevo. En cualquier caso, se trata de un libro muy interesante, aunque sobre un tema relativamente especializado, y vale la pena su lectura. |